Al principio de los tiempos estudié para ser periodista, mi titulo dice que soy “Comunicador Social y Periodista” e incluso al inicio de mi vida profesional ejercí un par de años como tal.
Hace un tiempo por las notables -y afortunadas- carambolas de la vida he ido tirando para otros lados pero manteniéndome siempre con un pie en la esencia del periodista: Contar cosas, explorar en los otros y exponer historias que merecen ser contadas…
Hay un término que me gusta mucho: “Serendipia”, ese escenario de posibilidades que se abren a partir de explorar lo desconocido, lo inesperado, lo que pocos logramos prever. Y es por eso que creo que ser periodista es -y será siempre- un camino lleno de recorridos poco previsibles, un escenario con muchos rostros y maneras de acercarse a lo real, a lo vivo, a lo que no para de reinventarse y eso me gusta mucho…
Feliz día del Periodista a todos esos colegas que luchan, aún, día a día contra lo imprevisible, lo inesperado y lo fantástico de cada una de esas historias que siguen esperando ser compartidas…
En verano de 2006 (¡hace 10 años!) Un grupo de costeños viviendo en Barcelona decidimos recibir el verano con una improvisada parranda vallenata.
El evento tuvo nutrida asistencia y al final fueron más los asistentes de otras nacionalidades que los mismos colombianos. Al final publicamos una breve nota con algunas fotos en el blog del “Grupo Copera” y hasta ahí llego la parranda.
Aún así antes de ayer, sábado 11 de junio de 2016 (¡10 años después!), “Las Noticias Cartagena”, un portal digital, decidió usar una de las fotos de tan lejana y poco colombiana fiesta como acompañamiento de una nota cuyo titular no deja lugar a dudas…
Que si, claro que me gusta compartir y departir un buen rato con amigos al son de una cerveza, pero de ahí a lo que afirma el titular…
Si, el de la camisa de flores, sonrisa amplia y cerveza en mano soy yo. Bueno, mi yo de hace 10 años. Y salen Carlos, Ana C., Sergio, Hesler, Mauricio, Gracie y otros que, para su tranquilidad, no se reconocen…
Hace 10 años mientras vivía en Barcelona hice junto a Iliana Ferrer y Kelly Moré este documental – Instalación interactiva en el que un grupo de Barranquilleros se llenaba de recuerdos y nostalgias al hablar del, para ellos, mejor vividero del mundo.
Una ciudad se reconoce no sólo por lo que tiene sino por lo que genera, Barranquilla, Curramba o La Arenosa se las ha ingeniado para permanecer en el imaginario colectivo de sus habitantes como el mejor vividero del mundo…
Curramba la bella, L.A.(La Arenosa), Quilla, son muchos nombres para una misma emoción, para un mismo recuerdo…
Feliz cumpleaños 203 Barranquilla…
Barranquilla, El Mejor Vividero
Dirección y Realización: Alejandro Angel T. Idea Original y Producción: Iliana Ferrer y Kelly Moré
Barranquilla huele a ilan ilan dice Kelly, por otro lado llega humberto y canta “si el toro fuera de azucar y los cachitos de panela si yo fuera garrochero cuanta garrocha le diera”; Iliana comenta que barranquilla es un caos, pero no un caos cualquiera, un caos organizados, aclara; Noris por su parte extraña el olor del pescado frito en Puerto Colombia…
– Mi primo estaba borracho en la casa, llevaba como tres días bebiendo y se le dio por hacer lo que hace siempre que está borracho: hacer tiros al aire.
Siempre que bebía le entraba ese afán, pero ese día se le acabó la suerte. Llegaron unos policías, le pidieron que bajara el arma, no la quiso bajar y los policías pensando que les iba a disparar le metieron 6 tiros. Hasta ahí llegó. Una esposa y dos niños dejó.
Juan hace un gesto de tristeza y termina de empacar las verduras. La clienta hace un gesto de desconcierto y le da el pésame. No se imaginó, ni de cerca, esa respuesta cuando le preguntó la razón por la que no lo encontró la vez anterior.
El vecino de puesto se ríe con un fuerte escándalo cuando Juan termina su historia:
– Ahí está el negro con sus cuentos. cada semana tiene uno nuevo…
Dos callejones mas adelante Ernesto sigue las indicaciones de Blanquita y guarda una tras otras las frutas que cada cliente pide.
– La vez pasada me llegó Don Luis, un viejo cliente, al puesto, lo saludo y me pregunta que cómo va todo y le respondo, “Bien, acá trabajando como negro”.
Carajo, se me olvidó un pequeño detalle, Don Luis es del Chocó y es negro como el carbón, que pena tan grande, no se la imagina. Se lo juro, yo no quería ofenderlo, ahí tiene uno por andar de loro repitiendo frases…
Terminamos de hacer mercado y nos vamos para casa con nuestras verduras, nuestras frutas y dos nuevas historias mínimas.
No hay duda, no importa cual sea nuestro oficio, raza o condición social, todos queremos que alguien nos escuche nuestras historias, nuestras batallitas, nuestra vida…
Yelinca, mi esposa, es la clienta a quien le cuentan las historias; ella es ingeniera y no tienen nada que ver con medios, comunicación, ni periodismo pero tiene una capacidad impresionante para que la gente quiera contarle cosas.
Por eso cada vez que puedo aprovecho y me pongo a su lado para escuchar -de rebote- buenas historias, buenas batallas…
Dos monjes van caminando con su atuendo típico por toda la carrera séptima, arrastran un carrito de balineras donde llevan una lavadora que se nota tuvo mejores épocas; me los quedo mirando intensamente, uno sonríe al sentirse observado, el otro aprieta el paso pues quiere llegar rápido al técnico donde llevan la lavadora.
La ropa sucia no siempre se lava en casa…
Saco la cámara y al intentar tomar una foto se bloquea, hubiera sido una #microvida excelente; pero no importa, es uno -otro- de esos recuerdos que deben quedarse dando vueltas en el limbo mental de las historias por contar y capturar..
Me doy cuenta que se me hace tarde para una reunión, ahora soy yo quien aprieta el paso. Unas calles más arriba un mago le pide a un joven del improvisado público que saque una carta y la muestre a los demás. El accede con pereza y sin mucha energía. El mago sonríe, le da una palmada en la espalda y le dice:
– Despierta muchacho, que la vida es corta y la magia la creas tu mismo…
Yo sigo caminando y sólo puedo pensar que, casi siempre, la mejor parte del truco es no entender que es lo que tiene el mago en el sombrero.
Hace unos años escribir me salvó la vida, me dejó expresar y sacar de adentro ideas, dolores, alegrías y más de un tropezón; escribir y contar mis imágenes mentales diarias me permitió seguir pedaleando, caminando, tirando pa’ lante.
Hace un tiempo la rutina, los afanes del día a día y mil y un excusas más me tienen distanciado de esta manía salvadora.
Por eso hace un rato empecé a escribir, escribir sin pensar, escribir, borrar, escribir, borrar, buscar viejas ideas, reciclar, escribir, borrar, escribir, y así hasta que lo escrito tuvo cierta coherencia…
Cuando leí los párrafos uno detrás de otro recordé que tengo un mal poeta bien dentro, quiero, intento más bien, hilar historias y buenas narraciones alrededor de lo que me ocurre y a veces estas se quedan en puros pataleos de ahogado.
Afortunadamente nuestras obsesiones son eso: Nuestras. Nadie tiene que entenderlas…
Las #microvidas han sido -como casi todos los contenidos en foto, video o texto que creo- un salvavidas…
Obligarme a estar atento, con los ojos abiertos y buscando una nueva narración en cada esquina en una ciudad como Bogotá es algo que le agradezco a este proceso creativo que ya va para dos años.
Ya voy por la 259 de 365 y espero poder finalizarlas durante este 2015.
La forma mas sencilla que he encontrado para bajarle el ritmo y la velocidad a cada día (y a mi cabeza) es observar.
Sea con la cabeza o sea con la cámara. Da igual.
#microvidas 101 de 365 El pensó “es viernes” y le pidió al DJ su preferida: “Qué le pasa a Lupita? No sé.
#Microvidas 221 de 365 El día se va acabando y el va de vuelta a casa con sus globos y regalos, la vía del tren es el camino…
#microvidas 154 de 365
Su casa es morada. Hay muchas campanas. La vida en el pueblo va a otro ritmo (y color).
#microvidas 130 de 365 En ese cruce se conocieron hace 5 años, hoy se tomaron ahí la última foto de su boda…
#microvidas 249 de 365
“A veces los veo tan felices, radiantes y despreocupados que me dan ganas de volver a tener esa edad.”
#microvidas 83 de 365 Un acordeón solitario, unas notas que no van a ningún lado, la esperanza de que cada peatón se vuelva un cliente.
#microvidas 243 de 365 Cada semáforo en rojo es una nueva oportunidad de recuperar el equilibrio…
#microvidas 234 de 365 “Volvamos a ser niños”, le dijo a su hijo mayor mientras este lo empujaba alto y fuerte…
#microvidas 245 de 365
Ya son 23 años forjando su negocio. Hace varios días viene soñando con ladrones. Hoy llegó y no hay nada…
#microvidas 256 de 365 “Perdóneme señorita si en algo llego a ofenderla, pero es que usted es tan bonita que no me canso de verla…”
#microvidas 176 de 364
Cada día le reza a una virgen para lograr tener a la otra. Sería tan feliz…
Al menos eso cree…
#microvidas 247 de 365 El guía viene del pacífico y en su poco inglés les muestra y comparte el mercado a las japonesas.Los vendedores escuchan asombrados esa mezcla de idiomas….
#Microvidas 225 de 365 Cuando era joven, merenguero y bailador su preferida era “tengo un jardín de rosas, son todas para ti…”
#microvidas 259 de 365 Siempre que sale a dar una vuelta siente que lo están mirando, nada que pierde esa bendita costumbre…
#microvidas 74 de 365 El dijo “demos un paseo”. Ella suspiro feliz “si, a las murallas. El esta casado. Ella no lo sabe.
#microvidas 195 de 365 Doña Pancha saluda al indigente. – “Cuidadito con desordenar las bolsas, después no hay quien aguante a las ratas”
#microvidas 261 de 365 No contaban con su astucia (para sobrevivir)…
#microvidas 49 de 365 El ritmo no vino hoy, es probable que no tuviera cupo en la bicicleta…
#microvidas 206 de 365
Ella le echó un cuento, el le echó dos, al final fueron puros pajaritos en el aire…
#microvidas 207 de 365 Siempre que sale a caminar recuerda que la velocidad está en la cabeza, que hay quienes corren porque si…
#microvidas 162 de 365 Cuando acaba el día ellas salen de su madriguera buscando algo de diversión…
Cada uno de estos fragmentos dentro de su simpleza son un retrato de la época en la que fueron capturados, una mirada a mi yo más íntimo como narrador, todo un álbum de recuerdos en movimiento; todo un mapa de recuerdos de estos años, un modo de recordar y recordarme…
Es una película que hipnotiza audiovisualmente, sus imágenes y sonidos son fantásticos. No puedes dejar de mirar la pantalla. Está muy bien hecha, el nivel de producción es sencillamente brutal…
Aun así me da lástima que no hayan aprovechado esa potencia visual y sonora para construir un relato y narrativa igual de fuerte.
El discurso de “salvemos esto antes que se nos acabe” fue redundante y repetitivo hasta el final, siempre he dicho que usar rótulos descriptivos habla mucho de la confianza de alguien en su narración (o en su público)…
Salvo algunas secuencias, la de los colibrís o la del pez que salta por los insectos por ejemplo, casi toda la película es una simple sucesión de imágenes acompañada por una potente voz en off, como casi cualquier documental de la National Geographic de hace unos años, totalmente válido como acercamiento pero con el que no conecto,.
Para mi si no hay conflicto, no hay drama, el documental tiene muchas otras formas y maneras de explotar la narración…
Sería muy interesante ver qué hubiera ocurrido si la apuesta hubiera sido por un ‘non verbal film’ tipo Baraka,Koyaanisqatsi o Samsara en donde las imágenes -la mayor fuerza de “Magia Salvaje” – y su poderío son las que se encargan de sembrar en el espectador la idea central de la narración y en donde el conflicto siempre aparece, de otras formas, pero aparece.
De igual forma creo que la voz en off sobró en la mayor parte del metraje no por calidad sino por redundancia -la voz de Dios no está dentro de mis cánones deseados en un documental-, así cómo sobraron unos cuantos minutos de imágenes aéreas:
Los momentos visuales más potentes eran en primer plano: texturas, colores, emoción, vida…
En fin, pese a las críticas -mas desde la mirada crítica del realizador que del espectador tradicional- es una película altamente recomendada para conocer nuestro país, las imágenes y el recorrido visual por un país que poco conocemos pagan la boleta sin ninguna duda.
Ahh, Éxito se anotó el primer branded content de alto nivel e inversión del país… Sólo que sobraba ese gran logo al final.
Siempre que voy al parque con Martina hay uno o dos padres peleando y regañando a sus hijos porque quieren subir al tobogán por el mismo tobogán.
– No hijo, al tobogán se sube es por las escaleras…
Siempre termino con una risa en la cara -y con algo de pena por esos padres, por esos niños- porque es justo lo que hace Martina todo el tiempo, subir por el tobogán, con una gran sonrisa en la cara, a veces con mi ayuda, a veces ella sola.
Cada vez que lo hace yo la aupo, la invito a subir sin miedo por el tobogán porque sin duda el mundo es y será de aquellos que se atrevan a subir por la otra vía, ¿cierto mi linda Martina?
Siempre dicen que los hijos vienen a nuestras vidas para cambiarla por completo y justamente lo hacen porque gracias a ellos entendemos que la vida es para vivirla, gozarla, disfrutarla y sentirla al 100% con ellos.
Martina es feliz, baila exageradamente bien para ser una costeña criándose en Bogotá, habla como un loro y cada noche me sorprende con nuevos aprendizajes que ha recibido en el colegio mientras juega con Violeta, Iker, Alejandro u otro de sus amiguitos.
Yo soy feliz con ella, ella me hace ser una mejor persona, o al menos intentarlo, sus enseñanzas son valiosas y cada vez que, como hoy, cumple años agradezco a la vida por permitirme ser suyo, su papá, el que más la quiere, el que se emociona con cada uno de sus nuevas formas de entender el mundo.
Mundo que a esta edad se mueve a toda velocidad. Mundo que quiero que ella se coma, que disfrute y que se baile como si nadie la esté viendo…
Feliz tercer cumpleaños hija, te amo con todo mi corazón… ¿te lo imaginas?